Amor en un Oasis

Reflexionar sobre la “historia de amor” de mis padres me recuerda los sentimientos cíclicos del amor. Cuando rememoro besar a mi novia en el coche de su familia o sujetar su mano mientras patinábamos en mi último año de escuela secundaria, siento una línea que nos conecta a todos. La línea conecta eventualmente a algún adolescente futuro que aprende la historia de amor de sus padres.

El día que conocí a Sonia

Los dos estábamos trabajando. Sonia trabajaba en Burger King y yo trabajaba en Mrs. Fields’ Cookies. Los dos trabajamos en Oasis, una parada de combustibles. Era un sábado por la noche. Sonia se acercó a mi estación de trabajo y me pidió ayuda con su tarea. No pensé nada de aquello. Estaba dispuesto a ayudar a Sonia con sus tareas. Empezamos a hablar de nuestros pasados, de nuestras vidas, de nuestras familias. A partir de ese momento, disfruté conversando con Sonia y también tuvimos muchos momentos de risa.

El día que conocí a Arturo

Yo conocí a mi esposo en Oasis mientras trabajaba en Burger King y él en Mrs. Fields’ Cookies. Cuando lo vi por primera vez, sentí que él era buena persona y humilde. Él no hablaba con nadie. En el momento en el que tenía que entrar al Burger King, ahí es cuando lo veía y pensaba más en él. Me llamaba la atención cada vez aunque yo todavía no le dirigía la palabra. Yo era tímida en ese tiempo, pero con él sentía algo cada vez que lo miraba.

Yo fui la que habló primero. Milagrosamente, me habló de regreso, con el pretexto de ayudarme con mis tareas. Así fue como comenzamos a hablar, y yo siempre iba hacia él a platicar cada vez que le tocaba trabajar. Comenzamos a hacernos amigos; yo le contaba sobre lo que me pasaba en mi vida. Él sabía todo de mí y yo de él también. Después me di cuenta de que había niñas que iban a platicar con él. A mi no me gustaba eso, y comencé a visitarle más seguido para practicar con él especialmente cuando estaban las niñas presente.

Después de un tiempo él me preguntó si quería salir con él. Me puse bien feliz y eso fue el 29 de abril de 1997. Ese día me tocó trabajar y él me preguntó despues de que sali de trabajar y lo lleve a su casa.

Cuando nos hicimos novios me acuerdo––nunca se me va a olvidar––que me tocó trabajar y a él no. Yo era cajera y salía a las 11 pm, y de repente justo antes de las 11 pm lo vi caminando hacia mí, bien peinado, con un regalo, y oliendo a mucho perfume. Se sentó enfrente de la mesa a esperarme a que saliera. Fue bien bella y bonita la emoción que sentí cuando lo vi ahísentado. Esperándome.

 

Foto titular por Jake Runnion